:: Notas:


La Nación
Lunes 22/08/05

Usurpación de tierras, una nueva y temible forma del delito rural

LA PLATA.– La inseguridad que azota a la zona rural de la provincia de Buenos Aires parece haber sumado una nueva y temible modalidad: la Justicia investiga al menos tres casos de presuntas usurpaciones de campos, no exentas de amenazas y violencia, ocurridas en los últimos dos meses en los partidos de San Vicente, Coronel Brandsen y Presidente Perón.

La descripción de los sucesos hecha por cada denunciante coincide: entre 5 y 15 personas llegan cuando el puestero no está, y, si lo encuentran, lo obligan a irse por la fuerza, cambian los candados de las tranqueras y se instalan.

Desde ese momento, usurpados y usurpadores toman las armas para defender lo que dicen que es suyo.

Los denunciantes están convencidos de que las usurpaciones son cometidas por bandas organizadas que hacen inteligencia sobre sus víctimas, conocen los vericuetos legales relacionados con las cuestiones de propiedad y, sobre todo, contarían con protección política o de policías, a tal punto que hay casos en que intervienen agentes uniformados.

“Si no hubiesen venido con la policía, mis peones sacaban a esta gente a los tiros. Pero vienen con la policía y hay que entregarse”, dijo a LA NACION Ana María Buiani, que denunció la usurpación de parte de su establecimiento, La Primavera, de Guernica.

Este tipo de delitos fue el tema excluyente en el último encuentro de la Mesa Agropecuaria Provincial, que reúne a funcionarios y dirigentes rurales. El gobernador Felipe Solá pidió entonces un informe sobre aquellos casos. Eso, pese a que la Dirección de Tierras de la provincia (en una carta de lectores publicada por LA NACION) atribuyó las presuntas usurpaciones a eventuales disputas entre particulares que deben ser dirimidas ante la justicia civil y comercial, aun cuando tres jueces platenses se han excusado de actuar en estos casos.

"En la mañana del 17 de mayo, un señor llamado Arturo Esteve fue al campo con dos policías y le dijo al puestero, Juan Latorre, que debía irse porque iba a tomar posesión. Así empezó una odisea", denunció Ignacio Warnes.

El establecimiento San Ignacio tiene 84 hectáreas y está situado en el camino Las Once Bocas, en Cuartel IV, San Vicente. Warnes denunció en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 1 de La Plata, a cargo de la fiscal Ana Medina, que Latorre fue obligado a firmar, en la comisaría 1a. de esa ciudad, una exposición falsa. Latorre -que según la denuncia fue maltratado por los usurpadores- relató: "Me dijeron que venían a hacer un procedimiento y me mostraron un papel; no sé qué decía porque no sé leer".

Warnes agregó que horas después de la supuesta usurpación fue al campo acompañado por amigos. "Nos dispararon desde adentro. Nos fuimos", dijo. Siete días después, la jueza de Garantías platense Marcela Garmendia ordenó el desalojo pedido por la fiscal, y Warnes volvió al campo. "Robaron 360 animales, 40 toneladas de maíz, un tractor y 400 postes de madera. Arrasaron con todo aunque había policías en la tranquera", detalló.

La versión de Esteve es diferente: "No es un campo sino un loteo. La Asociación de Personal de Salud Pública de la provincia, de la cual soy vocal, adquirió más de 100 de los 225 lotes. En diciembre de 2004, después de varias reuniones con Warnes, hicimos un convenio de desalojo que firmó la esposa, presidenta de la sociedad anónima que dice acreditar la tenencia de la tierra. Tomamos posesión de algo que nos pertenece".

Esa asociación está inscripta en la Dirección de Personería Jurídica, pero en la dirección que allí figura, en Lomas de Zamora, vive un particular que asegura no tener nada que ver.

Esteve aclaró: "El puestero no fue maltratado; incluso, le garantizamos el reconocimiento de sus derechos laborales. El robo es una acusación infundada. Había un patrullero que no nos permitía hacer mal uso de nada". Y explicó lo de los disparos del día de la presunta usurpación: "Cuando ya había oscurecido, llegaron varios autos que enfocaron sus luces hacia el campo y hubo gente que saltaba por los alambrados. Mientras llamamos al 911 disparamos al aire".

Ahora el campo es custodiado por personal de seguridad, armado y con chalecos antibala, contratado por Warnes. Mientras, la fiscal investiga si efectivamente hubo un robo y si existe participación policial.

Apelación y excusación

Armando Crespo Furlán denunció un hecho similar en la UFI Nº 2, a cargo de Tomás Morán, por un campo de 600 hectáreas -Lomas de Vizcacheras-, en el kilómetro 85 de la ruta 2, en Coronel Brandsen.

Según dijo, pertenece a la familia Alcuaz, de su esposa, desde principios del siglo pasado. La mujer lo heredó y, cuando la enfermedad que la afectaba se agravó, en mayo último, resolvió cederlo a sus dos hijos.

"Encontramos una deuda en Rentas e ingresamos en una moratoria. Al mismo tiempo, en el campo ocurrieron cosas extrañas, como gente que preguntaba si se vendía y un intento de asalto", relató Crespo Furlán. Tras ese episodio, el puestero y su esposa sólo permanecieron en el campo durante el día.

La noche del 1º de junio pasado, cuando la mujer de Crespo Furlán falleció, diez personas supuestamente armadas entraron con un acta de toma de posesión firmada por un escribano y aún permanecen allí.

La medida cautelar para obtener el desalojo fue rechazada, pues el juez de Garantías Guillermo Atencio consideró: "Hasta ahora no hay verosimilitud en el derecho". "Tengo más de mil animales. Es como si hubiesen ocupado una fábrica en funcionamiento. Estoy desesperado y ya no sé a quién recurrir. Además, temo por la seguridad de mi familia", dijo Crespo Furlán.

En diálogo con LA NACION, el escribano que firmó la toma de posesión, Carlos J. Castro (h.), dijo: "Constaté que la tranquera no tenía candados, que la casa estaba vacía y que en el lugar no había nadie. Si diez minutos antes alguien rompió el candado o si en el fondo del campo tenían maniatado al puestero, yo no puedo saberlo".

La Cámara ratificó la decisión de Atencio, que días atrás se excusó de continuar con el caso. El abogado de Crespo Furlán, Héctor Granillo Fernández, dijo que podría denunciar al escribano por presunta falsedad ideológica de documento público.

Denuncias cruzadas

El 9 de junio Ana María Buiani denunció ante la Justicia la usurpación de la mitad de las 800 hectáreas de su establecimiento, La Primavera (de Guernica, partido de Presidente Perón), donde tiene 500 animales.

"Eran 12 o 14 personas, con escopetas Ithaka, tres camionetas y dos móviles de la comisaría. Para meterse, invocaron la orden verbal de un fiscal", dijo Buiani, quien asegura que el campo pertenece a su familia desde 1909 y que presentó a la Justicia las distintas sucesiones, la escritura y los comprobantes de pago de impuestos.

El 24 de junio, la UFI Nº 1 solicitó ese desalojo pero aún no se concretó, pues no falta la aprobación de un juez de Garantías. Es que existe una causa previa -cerrada por inexistencia de delito- en la que Buiani había sido denunciada como usurpadora, lo que motivó que varios magistrados se declararan incompetentes.

El origen de la denuncia anterior es la compra, por parte de un particular, de un título de posesión que habría resultado falso. La Justicia también investiga una presunta doble registración del inmueble.

Un último caso se sumó el jueves pasado, cuando el propietario de un predio situado en el kilómetro 67,5 de la ruta 2, en Poblet, logró evitar la usurpación de su campo al forcejear y desarmar al sujeto que recorría su terreno con espurias intenciones.

Por Ximena Linares Calvo
De la Corresponsalía La Plata

Un delito controvertido

LA PLATA.- El Código Penal establece para la usurpación, en su artículo 181, una pena de prisión de un mes a tres años "para el que por violencia, amenazas, engaños, abusos de confianza o clandestinidad despojare a otro, total o parcialmente, de la posesión o tenencia de un inmueble o del ejercicio de un derecho real constituido sobre él, sea que el despojo se produzca invadiendo el inmueble, manteniéndose en él o expulsando a los ocupantes". En los siguientes incisos se agrega: "El que, para apoderarse de todo o parte de un inmueble, destruyere o alterase los términos o límites del mismo; el que, con violencia o amenazas, turbare la posesión o tenencia de un inmueble".

Según especialistas en la materia, en el sistema argentino una escritura no es constitutiva del derecho. El ejercicio del derecho se concreta por medio de los distintos modos de poseer. "Es una cuestión controversial. La propiedad no tiene que ver con el delito de usurpación; en este caso, es necesario demostrar la posesión del inmueble. Si alguien no usa la cosa de la que es dueña, cualquiera puede meterse y ejercer actos posesorios", explicó un magistrado.

Alerta en la gobernación

LA PLATA.- Los últimos casos de presuntas usurpaciones de campos encendieron la alarma en el gobierno bonaerense. El ministro de Asuntos Agrarios, Raúl Rivara, admitió a LA NACION que ése fue uno de los temas excluyentes en la reciente reunión de la Mesa Agropecuaria Provincial.

"Hay preocupación, y el gobernador Felipe Solá pidió un informe de los casos. Es un tema que debemos tratar con reserva. Es probable que tengamos una reunión con la Procuración bonaerense", dijo Rivara.

"No tenemos información de que las usurpaciones sean un delito frecuente, pero -a no dudarlo- si hay policías involucrados, serán sancionados", dijo José María Gouin, supervisor operativo del Programa de Lucha contra el Delito en el Campo. Agregó: "Existen cuestiones particulares, como propietarios que no quieren gastar plata en un puestero y dejan el campo solo, o denuncias por usurpación que luego descubrimos que se trata de una complicada trama de sociedades y personas con cuentas pendientes".

Horacio Delguy, presidente del Frente Agropecuario Nacional, sostuvo: "Las usurpaciones son la consecuencia de la inseguridad: la gente se harta de ser asaltada y abandona los campos, que luego son ocupados". La alarma es moneda corriente en las sociedades rurales de la provincia.

"Modelo" de defraudación

LA PLATA.- A pesar de que las autoridades del Registro de la Propiedad bonaerense aseguran haber reforzado en los últimos años la seguridad en el resguardo de la información, aún es fácil obtener datos de inmuebles y sus dueños por vías legales y luego hacer mal uso de ellos.

LA NACION pudo reconstruir, con el auxilio de expertos en la materia, el probable modus operandi de quienes usurpan propiedades para vaciarlas o disputar la propiedad.

Comienza con la búsqueda de una casa con aspecto de deshabitada y preguntas a los vecinos. Sabiendo calle y número, en la Dirección de Catastro se obtiene la nomenclatura catastral, que también figura en las boletas de impuestos municipales.

Con ese dato, ya se puede acceder, en el Registro de la Propiedad, a un certificado de dominio o un índice de titularidad, que permitirá saber quién es el último propietario, su DNI y cuántos bienes posee.

Son todos trámites que puede hacer un abogado, gestor o escribano sin saber para qué los necesita su cliente. Con esos datos, en la Dirección de Rentas, por Internet, es posible averiguar si la propiedad en cuestión registra alguna deuda. Entonces, a los delincuentes sólo les queda concretar la usurpación, inicio de un complicado y largo proceso legal.


La Nación
Sábado 04/06/05

Por Fernando Bertello

Firme interés por alquilar

Contra los pronósticos que sostenían que los menores precios de la soja iban a ocasionar bajas de un 20% en los arrendamientos, en la zona agrícola núcleo se hicieron contratos a valores similares a los del año pasado; sí descendieron en las regiones "marginales"

Con poco más de tres meses por delante para el comienzo de la campaña de granos gruesos, ni el derrumbe del precio de la soja entre fines de 2004 y los primeros meses del año ni la pérdida de rentabilidad o el alza de costos para producir han afectado los alquileres de campos en la pampa húmeda, que en quintales continuaron con valores altos, similares a los del año pasado o con una leve suba.

En líneas generales, hoy especialistas, productores y contratistas coinciden en que, contra lo que se proyectaba en febrero último, cuando se esperaban caídas de hasta un 20% en los precios de los alquileres, para acompañar el descenso de la soja, que en ese mes llegó a cotizarse en US$ 137/138 la tonelada (hoy está en torno de los 170 dólares), el mercado de arrendamientos siguió con una fuerte demanda, que repercutió sobre los precios de los contratos. En los campos de terceros se hace algo más del 50 por ciento de la producción agrícola nacional.

Si bien no hay una única causa para explicar esta tendencia, los buenos rindes del maíz y de la soja en gran parte de la zona agrícola núcleo, que en muchos casos superaron los 10.000 y los 4000/4500 kilos, respectivamente, contribuyeron a que el mercado de alquileres se moviera al ritmo de estos resultados.

Así, en esta zona (Pergamino, Rojas y Colón, por ejemplo) hoy siguen pagándose 15/16 quintales de soja, en tanto que en la periferia de esta región, como en el sur santafecino, el sudeste cordobés y parte del oeste bonaerense, los arrendamientos oscilan entre los 12 y los 14 quintales de la oleaginosa.

Aparte del factor rinde, el mercado de alquileres se ha encontrado con otros denominadores en común que apuntalaron los valores, como el interés de los inquilinos por no perder el campo que trabajan, una mayor demanda por parte de pooles de siembra y semilleros, la presunta necesidad de los productores por compensar con más escala los menores precios y las perspectivas de que la soja no caiga por debajo de su cotización actual.

Distinta es la situación en las "nuevas zonas" para la producción agrícola, como Salta y el Chaco, donde los arrendamientos han cedido un poco y en algunos casos se avanzó más hacia contratos a porcentaje por la cosecha.

Alquileres sin cambios

Para algunos especialistas, esta tónica que ya ha mostrado el mercado contradice los presagios acerca de que el pago de arrendamientos elevados y los menores precios para la soja iban a ocasionar complicaciones financieras en las empresas. Al parecer, el interés por alquilar siguió intacto.

"Los alquileres son exactamente los mismos que el año pasado; no variaron en quintales. Entonces, ¿por qué valen igual? Porque hay mucha avidez por sembrar y no perder campos. Hay contratistas que tienen aceitado de hace años su equipo de trabajo y no lo quieren desarmar aun cuando perdieran un poco de rentabilidad", expresó a LA NACION Roberto Frenkel Santillán, vicepresidente de Bullrich Campos SA.

Para Pedro Nordheimer, gerente de Nordheimer SRL, el productor que logró una buena cosecha en la última campaña decidió alquilar más superficie antes que destinar su dinero a otra inversión.

"Había perspectivas de una baja [en los alquileres], pero yo no la vi. Debido a que los rindes amortiguaron los precios, los productores que tuvieron una buena cosecha prefirieron invertir en sembrar más", señaló.

Según Eduardo Fitz Gerald, director de Compañía Argentina de Tierras (CAT), los productores y contratistas no se resignan a perder la explotación que trabajan. Por eso ya han convalidado en muchos casos los precios de 2004.

"En la pampa húmeda, el mercado sigue firme; se han hecho contratos a 15/17 quintales de soja. Cuesta mucho que un inquilino deje un campo porque después no le resulta sencillo conseguir otro y, además, siempre hay dos o tres personas en la tranquera esperando que se vaya para poder entrar", dijo.

Además de asegurarse la posibilidad de seguir produciendo, los inquilinos pretenden, según el experto, arrendar más para compensar la baja de los precios. "Los alquileres no aflojan; hay gente que piensa que puede llegar a equilibrar ingresos frente a los menores valores de los granos", indicó.

Alejandro de Elizalde, director general de Elizalde, Garrahan & Cía., agregó al interés del productor la presión de pooles de siembra y semilleros que están en el mercado. "El productor sigue arrendando y los pooles hacen lo mismo. Los alquileres no han bajado nada", afirmó.

Por su parte, Miguel Lanusse, presidente de Malabe SA, enfatizó: "Si se sigue alquilando en estos precios, se puede perder dinero. Los contratos que estaban en 14/16 quintales hoy deberían estar entre 12 y 13 quintales".

Del lado de los productores, la opinión generalizada es que los alquileres continúan altos. Si bien en dinero el pago podría ser menor en algunos casos, por la baja de la soja, cuando la cuenta se toma en quintales salta a la vista la mayor incidencia de los costos y la necesidad de lograr más quintales para cubrirlos.

Los mismos valores

"En la zona de Venado Tuerto se habla de los mismos valores que en la campaña pasada, pero también de un quintal más. Acá es normal encontrar alquileres de 14/15 quintales. Yo, por ejemplo, estoy en medio de una negociación donde me piden un quintal más; no obstante, trato de pagar lo mismo que el año anterior", expresó Sebastián Cañón, productor de una empresa que en la última campaña arrendó el 90% de la superficie que sembró.

Para Cañón, muchos productores podrían no sembrar maíz por culpa de los elevados alquileres. "Nos estamos acercando a precios [de los arrendamientos] que no se pueden pagar; por eso hay riesgos", indicó.

En sintonía con esto, Julio Lieutier, consultor de empresas agropecuarias del norte bonaerense, advirtió que en los campos alquilados harían falta producir entre 80 y 100 quintales para que el productor pueda salir hecho en este cultivo. "Contra esto, la soja aún convalida los actuales alquileres, que en el caso de Pergamino van desde los 14 hasta los 16 quintales", explicó.

A grandes rasgos, los contratistas también coinciden en que los arrendamientos continúan siendo caros. "Hay alquileres un 10% por encima a los del año pasado; en Laboulaye han pedido 13 quintales", señaló Juan Marenchino, quien trabaja con sus equipos en el sur cordobés.

Jorge Skarpa, contratista del sur santafecino, le agregó otra visión a este tema. "No hubo bajas; sí se dio una competencia entre productores y contratistas para ver quién se podía quedar con el mejor campo", indicó.

Aunque la pampa húmeda parece estar lejos de mostrar un quiebre significativo en los precios para producir en campos de terceros, el escenario es distinto en las nuevas zonas agrícolas, como el NEA y el NOA.

"En este sentido, en el oeste chaqueño se han resentido los precios, como consecuencia de las secas en los últimos dos años", dijo el productor Gerardo Panzardi. En Charata se han cerrado contratos a 90/110 dólares la hectárea, contra 100/120 del año pasado. En las zonas más alejadas a esta ciudad, los valores descienden a 60/70 dólares.

En Salta también se observa un descenso en los precios de los alquileres, según expresan los productores. "En Las Lajitas, donde en la campaña pasada los valores anduvieron en más de 100 dólares, ahora se está pagando un poco menos; sucede que en las últimas campañas las lluvias fueron irregulares", relató Lucas Jovanovics.

"Para esta campaña hay contratos hechos entre los 90 y los 100 dólares, como máximo", comentó Germán Viramonte, responsable de la firma MSU en el NOA.


La Nación
Viernes 18/02/05

Por Jorge A. Ramírez

No hay que repetir políticas equivocadas para el agro.

Recientemente, en una reunión de productores que integran la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), tuvimos oportunidad de escuchar encendidos discursos que inevitablemente desembocaban en propuestas de medidas de fuerza para rectificar políticas agropecuarias que afectan al sector, en especial a la agricultura.

Temas como la persistencia de las retenciones a las exportaciones; los saldos de IVA irrecuperables; las regalías y la amenaza de Monsanto de cobrarlas compulsivamente; las distorsiones que produce el impuesto al cheque; la falta de gasoil; los aumentos desmedidos de los fertilizantes, y la caída en los precios internacionales de los commodities hacen presumir que la rentabilidad del sector está seriamente comprometida.

Conviene recordar que en la década del 90 unos 120.000 productores desaparecieron de la actividad agropecuaria. De los restantes 320.000 que quedaron en pie, el 60 por ciento tenía un fuerte endeudamiento con la banca y los proveedores. De las 27 millones de hectáreas que posee la provincia de Buenos Aires, 9 millones estaban hipotecadas.

Esto fue consecuencia de la falta de rentabilidad que padeció el sector, producto de un contexto internacional desfavorable en la mayoría de esos años, el tipo de cambio que no se correspondía con la realidad económica y las tasas de interés usurarias en términos de dólar o pesos convertibles.

En los comienzos del nuevo siglo, el contexto internacional cambió. Los commodities en dólares recuperaron su valor, el tipo de cambio favoreció las exportaciones, la tasa de interés bajó y el superávit fiscal primario evitó una disparada inflacionaria en ciernes.

El Gobierno creyó oportuno, cuando el dólar trepaba hasta los $ 4 y la soja se cotizaba el doble que ahora, implantar las retenciones a las exportaciones del sector agropecuario, que no es otra cosa que quedarse con una parte de la producción y que en algunos casos llega al 23,5 por ciento del precio. Por eso se dice que cada cuatro barcos que salen con soja, con uno se queda el Estado. El sector aceptó resignadamente estas medidas, dado el difícil contexto que se vivía en el país y por el compromiso oficial de destinarlas a paliar las necesidades de las clases sociales más desprotegidas por la crisis.

Pero este año las cosas han cambiado. El Gobierno anuncia un superávit fiscal de 19.000 millones de pesos. Las reservas en el Banco Central de 20.000 millones de dólares son equivalentes a las existentes cuatro años atrás. En ambos casos el sector ha contribuido decisivamente, aportando recursos presupuestarios mediante las retenciones e impulsando el crecimiento de las reservas por la liquidación de divisas por exportación. La desocupación ha bajado y se han creado 1,5 millones de puestos de trabajo en los últimos tres años, de los cuales la cadena agroalimentaria absorbió casi la mitad.

El contexto internacional para los commodities es ahora desfavorable, la crisis del petróleo ha encarecido el gasoil y se corren riesgos de desabastecimiento. Muchos otros insumos tienen precios en dólares superiores a los de la convertibilidad. La presión impositiva sigue en aumento y las tan mentadas políticas activas del Gobierno brillan por su ausencia.

Experiencia histórica

Se suele decir que los países que no aprenden de los errores que les señala la historia tienden a repetirlos. En nuestro caso desde hace 60 años se reiteran políticas erróneas para el sector. Y se insiste en ellas. Ni siquiera tenemos la habilidad para copiar lo que en otros países ha dado buenos resultados. Allí están los ejemplos de Australia, Nueva Zelanda y Brasil.

No es de la esencia de la democracia resolver las cosas por la fuerza. Pero está claro que la dirigencia política sólo escucha los reclamos cuando se los hace llegar por esa vía. No pretendemos que el Estado nos dé una mano, sino que nos la saque de encima.

El autor es presidente de la Sociedad Rural de 25 de Mayo.





La Nación
Sábado 11/09/04

PROYECTOS DE LEY MAL FUNDAMENTADOS.


La Comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados de la Nación tiene en carpeta cuatro proyectos de Ley sobre restricciones y límites a la adquisición de dominios de inmuebles rurales por personas físicas o jurídicas de origen extranjero. Tres de ellos fueron ingresados en el presente período parlamentario y el cuarto data del 2003. Todos tienen muchos puntos en común con el proyecto de Elisa Carrió presentado en 2002 y obviamente no podrían pasar desapercibidos en el universo de propietarios de campo, ni ser soslayados por asimilar su propuesta a criterios, sustentados en singulares fundamentos acerca de lo que se interpreta por soberanía. .Usualmente, para legislar, es importante recurrir a consultas sobre leyes similares en otros países, que sean desarrollados o al menos en aquellos que se precien de intentar llegar a serlo. Esto, de alguna manera rescata en defensa de quién impulsa una ley, las argumentaciones que en su favor resultan de su rigurosa y exitosa aplicación en otras lides. .Esta es condición necesaria pero no suficiente para legislar, es importante además tener un conocimiento acabado respecto de la problemática sobre la que se impulsa un proyecto, además diferenciar el estado de situación referido al sujeto de la propuesta, antes de inferir conclusiones que emanen de la legislación comparada. .Si uno de los soportes para llevar adelante este proyecto se encuentra sustentado en normas similares que rigen en otros países, como Europa, no se tuvo en cuenta que allá, a la inversa de lo que aquí ocurre, los estados subvencionan al agro con ingentes sumas provenientes de los impuestos emergentes de otras actividades económicas. .Lo hacen de tal manera que los subsidios para la actividad primaria, representan en el mundo la friolera de mil millones de dólares por día. .En nuestro país, en cambio, los productores agropecuarios tenemos un socio que se lleva mas del 50% de nuestros ingresos, por diferentes caminos como las retenciones a las exportaciones, alícuotas de IVA diferenciado, superposición de impuestos a la tierra, ganancias ficticias sin ajuste por inflación, si no hay ganancias se paga Renta Presunta, impuestos a los combustibles, a los débitos y créditos bancarios, etcétera. Como contraprestación, los servicios que brinda el Estado distan mucho de aproximarse siquiera a un modelo ideal, que permitiera contar con seguridad adecuada, excelente educación, calidad en salud, independencia y ética en la justicia, permanencia y estabilidad en la seguridad jurídica. .Tal vez sería mejor proponer la eliminación de las retenciones a las exportaciones, para que esos siete mil millones anuales le permitan al productor no vender o competir en la inversión de bienes raíces con los extranjeros que tengan la osadía de venir a comprar campos, y que aprendan aquí lo difícil de producir en un escenario donde los mercados se encuentran desnaturalizados por efecto de su propia medicina, a la vez que el estado lo acompaña en sentimientos previa apropiación de una porción sustancial de su renta. .Parece razonable que los miembros de la Cámara de Diputados del Parlamento Europeo impulsen la sanción de normas que impidan la venta de campos a extracomunitarios, seguramente intentan resguardarse de la posibilidad que algún inversor extranjero decida la compra de inmuebles, especulando con atrapar los beneficios emergentes de los subsidios. .

Derecho constitucional .Consolidar alguna de estas propuestas, establecería avances en la inseguridad jurídica, siendo que ha sido esta en los últimos años, la responsable de severos daños económicos y sociales de los que aún no nos hemos recuperado. Implicaría asimismo condicionar la igualdad ante la ley, violando el Art. 20 de la Constitución Nacional donde refiere que "Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlas y enajenarlas...." .Aparecen propuestas poco serias como que las adquisiciones que violen las prescripciones de la Ley, serán nulas y el vendedor estará obligado a restituir al adquirente el precio del inmueble en forma actualizada. .En caso de empresas, cualquier modificación societaria posterior a la adquisición que altere el régimen específico de titularidad de inmuebles rurales, debe ser comunicada a la Autoridad de Aplicación y adecuarse a los requisitos de la ley, caso contrario la sanción será la pérdida del dominio a favor del Estado nacional, sin derecho a indemnización alguna. .Si el objetivo loable es favorecer el afincamiento del productor en su tierra y que pueda seguir produciendo sin enajenar su propiedad, hay mil maneras diferentes, estas propuestas no tienen que ver con ellas.
Cada día creo mas que el sentido común es el menos común de los sentidos..

Por Jorge Guido Ugolini

Para LA NACION .El autor es ingeniero y vicepresidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe).


 

12/8/04
La Nación
Venta de tierras: siguen las críticas. Carbap reclamó políticas de Estado

Para el ex secretario de Agricultura Jesús Leguiza, la iniciativa constituye un camino equivocado Elogió un proyecto sobre derecho real de superficie.

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) y el ex secretario de Agricultura Jesús Leguiza se sumaron a las críticas que desató la iniciativa legislativa que pretende restringir y limitar la adquisición de inmuebles rurales por capitales extranjeros, presentada por los diputados nacionales José María Díaz Bancalari (PJ- Buenos Aires) y Jorge Dahud (PJ- Entre Ríos), y cuyo tratamiento sobre tablas en Diputados fracasó anteayer.

Entre otros dirigentes, ya se expresaron en contra del proyecto los presidentes de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, y de Confederaciones Rurales Argentinas (C), Benito Legeren, y el diputado nacional Guillermo Alchouron (Acción por la República Buenos Aires).

El titular de Carbap, Mario Llambías, consideró que dicho proyecto es contrario al espíritu de la Constitución Nacional.

Cabe recordar que el artículo 20 de la carta magna establece, entre otros conceptos, que "los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos..."A partir de este argumento, para Llambías "resulta inconducente efectuar mayores consideraciones sobre la cuestión".
En diálogo con LA NACION, el titular de la entidad más poderosa adherida a CRA sugirió que, en tal caso, "lo que se debería investigar bien es de dónde provienen los capitales".El dirigente puntualizó también que el principal problema por resolver de manera urgente es "la falta de políticas de Estado por las cuales muchos productores agropecuarios argentinos han dejado o deberán dejar de serlo".

Agregó Llambías que se debe permitir el desarrollo del productor y su familia en un ámbito que le es propio y desde el que cumple un papel social fundamental en las comunidades del interior.

"Lamentablemente -agregó-, desde sucesivos gobiernos se ha visto al sector como un mero aportante a las arcas fiscales, sin tener en cuenta su importancia en la generación de empleos, su aporte en el crecimiento equilibrado del país y su importancia geopolítica."
Por último, Llambías consideró que "es el momento oportuno para que los argentinos iniciemos un profundo debate sobre el país que queremos"

Camino equivocado
Por su parte, Jesús Leguiza, secretario de Agricultura durante la fugaz presidencia de Adolfo Rodríguez Saá y ex subsecretario de la cartera, señaló que prohibir la venta de tierras es un camino equivocado y poco creativo

"Esta es una forma adicional de empobrecer el país", insistió

Al respecto, recordó que el Senado dio media sanción en diciembre último, a instancias del entonces senador José Luis Gioja (PJ-San Juan, provincia de la que ahora es gobernador), un proyecto que crea un nuevo derecho real de superficie forestal y frutícola, "una manera eficaz de promover inversiones sin vender tierras y una barrera eficaz en la lucha sanitaria en zonas donde hay montes abandonados"

Leguiza explicó que con el derecho real de superficie, tanto forestal como frutícola, cualquier extranjero puede realizar inversiones sin necesidad de comprar tierras


LA NACION, 12/8/04



LO QUE LA ARGENTINA NECESITA
Guy Sorman
Intelectual y escritor francés

Fuente: Clarin

En esta columna, el pensador, intelectual y escritor francés Guy Sorman reflexiona sobre las causas de las dificultades económicas y sociales de la Argentina. Es un adelanto de lo que va a plantear en el congreso de AAPRESID, que reune a la vanguardia agropecuaria desde el martes próximo, en Rosario, bajo el lema del "empowerment".

La historia económica de la Argentina está directamente relacionada con el destino de la propiedad privada: cuando la propiedad privada está a salvo, la Nación crece; cuando la propiedad privada se ve amenazada, la Argentina decrece.

Una causalidad tan clara no es algo inusual debido a que la experiencia económica general demuestra claramente que sin propiedad privada segura, no existe desarrollo sostenido. Después de casi una centuria de prueba y error, los economistas de todas las naciones concuerdan en que la economía funciona mejor cuando la empresa, los inversores y los trabajadores privados pueden planificar para el futuro sin temer una interferencia política excesiva, locuras ideológicas e incumplimientos de contratos. De este modo, el supuesto misterio de la crisis argentina y su deterioro continuo puede explicarse fácilmente; en realidad, no existe misterio alguno.

Sin embargo, primero debemos definir el concepto de propiedad privada; la propiedad no sólo implica una propiedad real sino también dinero, moneda, ahorros, derechos de jubilación, contratos públicos y privados. Por lo tanto, casi todos los ciudadanos adultos de la Argentina poseen un interés adquirido en la propiedad privada, comenzando con el Peso en su bolsillo.

Desde hace medio siglo, estos propietarios privados han padecido de varias formas de robo del sector privado y público; como la falta de cumplimiento de las cláusulas públicas y privadas, la inflación monetaria, la devaluación, la disminución de las jubilaciones, ahorros y créditos. Todas estas son formas de robo. Incluso, cuando un ataque contra la propiedad es legitimada por el Estado (generalmente sin una discusión adecuada en una democracia a medias como la de Argentina) el propietario sufre un robo de todos modos. Esos son simples hechos, no un juicio o una postura partidaria; la economía no es una ideología, ni siquiera una lección de moralidad sino una cuestión objetiva de pura eficiencia.

Tomemos a la China comunista o a Corea del Norte para entender mejor cómo la ausencia de propiedad privada puede conducir a una pobreza absoluta. Por un lado, consideremos a Nueva Zelanda, Canadá o Chile donde el respeto por la propiedad privada bajo el imperio de la ley es la base de la prosperidad sostenida; cuanto mayor sea el sector privado, mayor será la tasa de crecimiento. En dichos países, que podrían compararse con la Argentina, el Estado es fuerte, no está ausente ni es obseso. El principal objetivo del Estado bajo el imperio de la ley, es proteger los derechos de propiedad de los ciudadanos, no destruirlos. Por consiguiente, los ciudadanos (y no súbditos) de esas naciones tienden a tomar riesgos a largo plazo, a invertir y no a dilapidar los fondos ni a exportarlos; esto es precisamente lo contrario a la situación argentina. La combinación de una propiedad privada fuerte y un Estado justo explica mejor la brecha económica existente entre, digamos, Canadá y Argentina (ambas con una educación de estilo europeo) que las consideraciones culturales vagas o elegantes sobre el surgimiento o la caída de las civilizaciones.

Si consideramos válida esta hipótesis sobre la propiedad privada, la lista de los ataques contra ella en la Argentina parece ser interminable. El proceso de robo disimulado bajo la forma de diversos disfraces ideológicos o argumentos técnicos comenzó después de la 2ø Guerra Mundial y continúa hasta el día de hoy. Los gobiernos han cambiado, han sido democráticos o autoritarios, pero la permanente elección por el camino erróneo ha sido bastante notoria. El robo del Estado afecta en los derechos fundamentales de propiedad como los contratos de privatización, los ahorros, así como en las deudas de los ciudadanos nacionales y extranjeros; los pobres padecen de igual modo la inflación, como la devaluación, la pérdida de jubilación. Si el Estado desprecia los contratos y la propiedad, ¿por qué los corruptos han de comportarse de manera diferente? Los robos menores, las coimas, los secuestros no son más que versiones populares de lo que se maneja en grande en la cima del poder. El comportamiento tan impredecible del Estado ha originado una cultura nacional de inmediatez: hagámonos ricos rápidamente, gastemos y vayámonos. Para toda la sociedad, la elección racional es no ahorrar, no invertir, no creer en el futuro del país. ¡No se puede criticar a los inversores extranjeros por no haber sido mejores patriotas que los argentinos mismos!

Por consiguiente, el hecho de que la especulación y el fraude sean más frecuentes en la economía argentina que el compromiso a largo plazo no tiene ninguna relación con la cultura local ni con la falta de integridad de las personas; es la estrategia de supervivencia en un contexto hostil.

¿Se podría modificar dicho contexto y cambiar la economía por completo y de verdad?

De hecho, en teoría, se podría lograr, pero hasta el momento —como se percibe desde el extranjero — no hay ninguna señal visible. Es verdad que a algunos exportadores les está yendo muy bien, la mayoría en los agronegocios. «éstos son los empresarios más eficientes del país y conocen bien el mercado mundial; pero carecen de incentivo para diversificar y crear una agroindustria sofisticada como lo ha hecho su vecino Brasil. No significa que los argentinos sean menos emprendedores que los brasileros. Brasil está simplemente más seguro que la Argentina, más aún, debido a que Lula venció el tercermundismo.

Las decisiones políticas recientes han agravado la dolencia nacional por el incumplimiento de contratos con los inversores nacionales y extranjeros, los jubilados o los simples propietarios de cajas de ahorro. Los agravios comerciales con el FMI tampoco son el sustituto del debate. Mientras que no se comprenda ni se revelen los motivos del decrecimiento histórico, los ciudadanos seguirán viviendo en una realidad cotidiana y de pobreza.

Lo que Argentina necesita con urgencia es una Constitución económica. Una Constitución tal que prohíba a los gobiernos a interferir con la propiedad privada. Y que debe ser escrita por hombres sabios y aprobada por un referéndum nacional.


INSISTEN CON EL PLAN PARA LIMITAR LA VENTA DE TIERRAS A EXTRANJEROS

Las controvertidas propuestas legislativas para limitar la compra de bienes inmuebles por parte de particulares y empresas extranjeras llegarán esta semana al recinto de la Cámara de Diputados

El presidente del cuerpo, Eduardo Camaño (PJ-Buenos Aires), accedió al pedido de la diputada Susana García (ARI-Santa Fe) y convocó para este martes a una sesión especial para debatir sobre tablas su iniciativa, al igual que una muy similar, presentada por el justicialista Jorge Daud (Entre Ríos) y firmada por el propio titular de la bancada justicialista, José María Díaz Bancalari (Buenos Aires). Los proyectos, que ni siquiera han sido tratados por las comisiones parlamentarias encargadas de hacerlo, fueron rechazados por legisladores del propio PJ, la UCR y representantes del centro parlamentario, quienes ya anticiparon a LA NACION que no concurrirán a la cita, y propusieron escuchar a los productores y representantes del sector agropecuario mucho antes de sentar una postura concreta sobre las polémicas iniciativas.

A fines de junio último, Daud y Díaz Bancalari presentaron una iniciativa que prohíbe, en su artículo 2, "la adquisición de bienes rurales por personas extranjeras, físicas no residentes o jurídicas no autorizadas para funcionar en el país".

La restricción también alcanza a personas y empresas extranjeras autorizadas, quienes no podrán tener en su poder "más de cuatro unidades de producción", según la reglamentación que establezca cada administración provincial.

La norma establece que una empresa o persona extranjera no podrá poseer más del 25% de la superficie total del municipio donde se sitúe y que el Estado podrá disolver sociedades anónimas titulares de inmuebles que no comuniquen la propiedad de sus campos antes de los seis meses de vigencia de la ley.

Una semana antes, la diputada García había presentado un proyecto similar, motivo de su pedido de sesión especial. "Queremos que el tema se debata, con un solo objetivo: el resguardo de la tierra como bien social", dijo la legisladora a LA NACION

Daud, en tanto, se mostró más cauto. "Vamos a dar el debate, aunque nos hubiera gustado que el proyecto sea debatido en el recinto luego del despacho de las comisiones", afirmó el legislador entrerriano, quien, al igual que García, se mostró dispuesto a escuchar opiniones e introducir cambios en la legislación para facilitar su eventual aprobación. "Es indispensable legislar con un criterio de identidad nacional, controlando nuestros recursos naturales, pero sin complicarles la vida a las inversiones, que son bienvenidas", aclaró Daud a LA NACION

Díaz Bancalari, en tanto, hizo trascender que el tema no ha sido debatido por el bloque, por lo que difícilmente se consiga el número necesario de legisladores para que la sesión especial prospere. El titular del bloque de la UCR, Horacio Pernasetti (Catamarca), aclaró que sus diputados no concurrirán, ya que "nunca vamos a una sesión especial sin consenso previo con los representantes de otras bancadas". Las iniciativas están actualmente en las comisiones de Legislación General, Asuntos Constitucionales y Agricultura y Ganadería de la Cámara baja

Rechazos .La presidenta de la comisión de Agricultura y Ganadería, María del Carmen Alarcón (PJ-Santa Fe), se mostró sorprendida por la convocatoria. "Estos son temas muy importantes, que debemos trabajar con responsabilidad en las comisiones sin ideologizar las posturas", afirmó la legisladora, para quien "tiene que haber primero una discusión muy amplia con todos los sectores, sin encerrarnos ni echarles la culpa a los extranjeros de lo que nos pasa"

Para Alarcón, "todos los países serios se preocupan por el tema de las grandes extensiones, y tampoco debemos subestimar a nuestros productores, que fueron capaces de colaborar en la recuperación del país a partir del campo"

Desde los bloques de centro hubo duras críticas a los proyectos. "Es el actual modelo productivo posdevaluación el que puso banderita de remate a nuestras tierras. Los mismos que querían salir de la convertibilidad ahora se asustan de las consecuencias de sus políticas", explicó el diputado Mauricio Bossa (Ucedé-Córdoba). Para el legislador, "no debe haber ninguna restricción, aunque sí cuidado de los recursos naturales", para evitar la desertificación u otros efectos no deseados de la explotación de los terrenos

Luego de las duras críticas que la gran mayoría de los empresarios y productores del sector agropecuario formularon a los proyectos, todo indica que la sesión especial fracasará y que las iniciativas comenzarán a ser debatidas, lentamente, en las comisiones legislativas

Por Jaime Rosemberg
De la Redacción de LA NACION .Voces a favor . Susana García (ARI) : "Queremos que el tema se debata con un solo objetivo: el resguardo de la tierra como bien social"

Jorge Daud (PJ) : "Es indispensable legislar con un criterio de identidad nacional, controlando nuestros recursos naturales"

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Domingo 25 de Julio de 2004
LA NACION LINE | Política

Polémica propuesta:
repercusiones en el campo.
La iniciativa encuentra muchos reparos en el sector agropecuario.
Temor a que se alejen las inversiones y a que se opaque el mercado inmobiliario.

Inversores extranjeros piden que no se discrimine por la nacionalidad del capital.
Generaría perjuicios económicos.
La iniciativa del PJ tiene pocas adhesiones.



Los intentos de regulación de la adquisición de tierras por parte de ciudadanos o empresas extranjeras provocan rechazos mayoritarios en el sector agropecuario, aunque también logran alguna adhesión entre sectores que tradicionalmente han asumido posiciones ideológicas de izquierda. "¿Qué se pretende -estalló un productor ante LA NACION-, disminuir el valor de los campos con aventuras que llevarían a reducir el potencial de la demanda?"

"Creemos que el punto por debatir no es tanto la nacionalidad del propietario de la tierra, sino el uso que se hace de esa propiedad, porque la tierra tiene que cumplir una función social importante", sostuvo Diego Perazzo, vicepresidente de la Compañía de Tierras Sud Argentino, cuyos accionistas integran la empresa Edizione Real Estate, perteneciente a la familia Benetton.

La compañía, quizá la mayor propietaria de tierras del país, posee 900.000 hectáreas en la Patagonia y en Buenos Aires dedicadas a la producción de ganadería ovina y vacuna, forestación y agricultura. Ocupa a unas 800 personas en forma directa e indirecta. "No se trata de discriminar cuál es la nacionalidad de los propietarios de la tierra -que, además, ningún extranjero puede llevarse-, sino de lo que se hace con ella en el nivel productivo y de cómo esa inversión beneficia a la zona de influencia mediante el efecto multiplicador que impacta fuertemente en la actividad económica y social de una región", añadió Perazzo.

Roberto Frenkel Santillán, de la firma Bullrich Campos, opinó: "Lo que vamos a conseguir con una regulación es perder la transparencia que tiene el mercado inmobiliario de campos en el país, quedar únicamente sujetos a los vaivenes económicos locales y desalentar la llegada de capitales frescos". Explicó que de prosperar la iniciativa "la primera consecuencia grave en el mercado inmobiliario será la pérdida de la transparencia del negocio, porque aquel extranjero que quiera invertir en la Argentina lo va a hacer igual a través de un testaferro".

Y agregó: "Dependeremos de los vaivenes del país. Y si se cae la economía, destruirá todo. Esto trae desaliento y huida de capitales. Es un disparate desalentar las inversiones extranjeras, que siempre han sido beneficiosas para el campo argentino".

El presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Mario Llambías, comparte el espíritu del proyecto: "Me gustaría que la industria y el campo estén manos de empresarios nacionales, pero creo que este proyecto (por el de Díaz Bancalari y Dahud) requiere un mayor análisis porque tiene algunos ítem a los que no suscribo, como las limitaciones a los derechos de propiedad actuales de los empresarios extranjeros.

"Me parece que el tema tiene que discutirse porque no se puede esquivar el debate; más aún si en otros países se toman recaudos que podrían servir como ejemplo", expresó Llambías.

"Algo fundamental que comparto es que los compradores de tierras se manejen con las leyes argentinas sin ningún tipo de prebenda o beneficios adicionales por tratarse de inversores extranjeros", señaló, aunque aclaró que este tema no ha sido discutido en la entidad bonaerense.

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